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Chontales

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Departamento agropecuario de alta productividad, que ofrece una amplia variedad de actividades culturales y naturales.

Población: aprox. 182,000 habitantes
Ubicación: centro sur de Nicaragua, al este del Lago de Nicaragua y norte del departamento de Río San Juan
Atracciones: arqueología, producción ganadera, Lago de Nicaragua, cascadas, áreas naturales, montañas

El ganadero departamento de Chontales se encuentra en la franja central del territorio nicaragüense, en un extenso paisaje de planicies y mesetas interrumpidas por elevaciones escarpadas como la serranía de Amerrisque y los cerros de la cordillera Chontaleña.

Aunque poco frecuentado y casi desconocido en materia turística, este departamento cuenta con numerosos atractivos naturales, arqueológicos, históricos, paisajísticos y de agroproducción en toda su extensión. La oferta de servicios turísticos comienza a ser desarrollada y la infraestructura de hoteles y restaurantes está ya apta para la recepción de visitantes.

Aunque poco estudiados, el departamento cuenta con una enorme cantidad de sitios arqueológicos y de piezas ornamentales o utilitarias, que demuestran que la zona fue ampliamente habitada por tribus indígenas. Durante la época colonial, la región constituyó la frontera del dominio español con el reino de los misquitos, los zambos y otras tribus indígenas del actual Caribe nicaragüense (casi todos aliados de Inglaterra), que frecuentemente atacaban y saqueaban las poblaciones chontaleñas. Muchas ciudades de este departamento cambiaron repetidas veces su asiento debido a las incursiones enemigas o a problemas naturales. Desde ese entonces, sin embargo, este era un productivísimo feudo pecuario.

La cultura chontaleña, entonces, esta fuertemente ligada a la actividad ganadera. Un consejo interesante para los visitantes es animarse a presenciar las fiestas taurinas que se realizan en cada uno de esos pueblos, principalmente durante las fiestas patronales de cada municipio.

Juigalpa: paisajes, naturaleza y atractivos urbanos

La cabecera departamental chontaleña es la pequeña y dinámica ciudad de Juigalpa, situada a orillas de la carretera a El Rama. Como centro de esta productiva región, esta ciudad es un importante local de intercambio comercial. A pesar de no experimentar aún un importante auge turístico, Juigalpa cuenta ya con opciones de hospedaje de diferentes categorías, buenos restaurantes y comiderías, bares, discotecas y una naciente oferta de guías turísticos.

Hay mucho movimiento en el centro de esta ciudad, el cual es coronado por un parque central en el que hay juegos infantiles, un kiosko y varios monumentos. Frente al parque está la catedral juigalpina, con un extraño diseño arquitectónico. Desde aquí, siguiendo unas cuadras por la avenida principal hacia el noroeste, se llega al mirador de Palo Solo, desde donde se tiene una vista espectacular de la serranía de Amerrisque, sus farallones y cimas.

Juigalpa cuenta con dos principales atractivos en su casco urbano. El primero de éstos es el Museo Arqueológico Gregorio Aguilar, que posee una importantísima colección de cerámica, utensilios y estatuaria precolombina, de entre la que destacan dos enormes ídolos de más de cuatro metros de alto (posiblemente los más altos de Centroamérica). El museo exhibe, también, antiguos artefactos coloniales y postcoloniales, y una pequeña muestra de animales disecados con asombrosas deformaciones.

El segundo gran atractivo de la ciudad es el Zoológico Thomas Belt, ubicado hacia el sur del centro. Este zoológico es pequeño pero muy diverso. Cuenta con más de 250 especies en exhibición, cinco por ciento de las cuales son exóticas. Aquí se puede apreciar interesantes especímenes de fauna local como un jaguar, un puma, caimanes, un pavón y zopilotes reales, entre otros, así como atractivísima fauna extranjera como leones africanos, un chimpancé y un pavo real, entre otros cuantos.

En las afueras de la ciudad se encuentran otros dos puntos de interés turísticos. Uno de estos es El Salto, una cascada artificial accesible desde la carretera a El Rama, ubicada a aproximadamente tres kilómetros de la ciudad (yendo hacia Boaco); el lugar es frecuentado por los juigalpinos para refrescarse en el agua, sobre todo en Semana Santa. El segundo punto es la Serranía de Amerrisque, la cual puede ser escalada hasta sus cimas, donde se puede acampar y disfrutar de las vistas y la naturaleza, aunque se necesita de un guía local para realizar esta vista.

Otros dos atractivos ubicados en las costas del lago se detallan a continuación.

Puerto Díaz y Punta Mayales, en las costas del Lago

Las costas del municipio de Juigalpa en el Lago de Nicaragua ofrecen también dos destinos de interés: Puerto Díaz y la Punta Mayales. A estos se llega, desde la ciudad, a través de una carretera de todo tiempo que corre por entre haciendas ganaderas y pastizales, flanqueados al noroeste por las elevaciones de cima rocosa de Hato Grande.

Puerto Díaz es un diminuto pueblo de pescadores en la costa del lago, frente al cual se encuentran cuatro islas: la Grande, la Pelona, la Del Muerto y la Redonda (esta última más al norte). El pueblo es muy tranquilo, y aunque antiguamente experimentó una gran actividad portuaria (la cual terminó con la aparición de las carreteras asfaltadas), hoy en día ésta es mínima. Las islas, habitadas por familias rurales dedicadas sobre todo a la pesca y a la agricultura, aún no están siendo explotadas turísticamente.

Hacia el sur de Puerto Díaz se encuentra una península ancha nombrada Punta Mayales, pues en ella se encuentra la desembocadura en el lago del río Mayales. Esta zona es ocupada por una amplia hacienda ganadera y ofrece una diversidad de actividades turísticas, que incluyen conocer y experimentar la actividad ganadera, visitar los bosques y la fauna silvestre conservada, recorrer el río Mayales, su desembocadura y la costa del lago.

Para llegar a ambos destinos se toma, desde la ciudad de Juigalpa, la carretera a Puerto Díaz, la cual inicia al lado de una gasolinera Esso ubicada a orillas de la carretera a El Rama. La carretera comienza con un pequeño trecho adoquinado pero luego continúa de tierra, accesible en verano para vehículos bajos. Luego de casi 14 kilómetros se llega a una división. El camino a la derecha lleva a Puerto Díaz (a 11 kilómetros de allí), mientras que el izquierdo va a Punta Mayales (distante casi 15 kilómetros). A la orilla de esta carretera, cerca de la Hacienda Santa Marta, es posible ver rocas con petroglifos indígenas.

Comalapa y Cuapa: tranquilidad rural y fervor religioso

En el extremo noroccidental del departamento se encuentran los dos pequeños municipios rurales de Comalapa y Cuapa. Aunque ninguno de los dos posee muchos atractivos identificados ni infraestructura turística, explorar la región de pastizales, colinas y monolitos rocosos, y observar la tranquila cotidianeidad rural de sus respectivos pueblos principales, puede ser interesante.

Comalapa es el primer municipio chontaleño que se encuentra al venir de Managua o Boaco, por la carretera a El Rama. Desde esa carretera, aproximadamente en el kilómetro 117 y medio, inicia una pista de tierra que, luego de 15 kilómetros, llega al pueblo de Comalapa. Este es un pequeño y apacible poblado con un parque central, alrededor del cual se observan antiguas casa de estilo colonial, y una pequeña iglesia cuya construcción finalizó hace casi dos siglos.

Al noreste del poblado están las montañas de Oluma, que conforman el inicio de la serranía de Amerrisque. En esas montañas se encuentra el monolito de la Palma, en el que, según algunos habitantes locales, existe una cueva con el petroglifo de una enorme aguila. Estos sitios son poco conocidos por la población en general.

Hacia el este de Comalapa, accesible desde este pueblo o desde la carretera hacia El Rama por otra pista de tierra, se encuentra la pequeña población de Cuapa, ubicada a una altura que provee de un clima agradable. Cuapa ha logrado fama en el país debido a las peregrinaciones religiosas que se realizan hacia ella, a un santuario de adoración a la virgen María. El ferviente relato de un campesino que aseguró haber visto a la virgen en 1980, y otros sucesos posteriores, hicieron destacar a esta zona como punto atractivo dentro del turismo religioso.

Un segundo punto de interés del municipio es la famosa Piedra de Cuapa, un enorme monolito de unos 150 metros de alto ubicado sobre la carretera a Juigalpa. Hay varias leyendas locales a cerca de esta elevación rocosa, pues se dice que está habitada por duendes.

Acoyapa y El Nancital: arqueología, naturaleza y paisajes

La ciudad de Acoyapa, quizá la segunda en importancia en el departamento, se ubica en un antiguo asentamiento colonial, a como lo atestigua la arquitectura de algunas de las casas de su centro. Aunque la zona es poco conocida a nivel turístico, posee interesantes atractivos históricos, naturales y pisajísticos.

El municipio se encuentra en el extremo sur del departamento, fronterizo con el de Río San Juan. Además del amplio desarrollo ganadero, en la zona hay también fuentes de aguas termales y bonitas cascadas muy poco frecuentadas y de difícil acceso. A como otras en Chontales, esta área fue un importante asentamiento indígena, y en la ciudad pueden visitarse algunas colecciones privadas de piezas arqueológicas, o la que se exhibe con frecuencia en un pequeño kiosco del parque central.

En este municipio de gran desarrollo ganadero, uno de los más bellos atractivos es el poco conocido archipiélago de El Nancital, constituido por 24 pequeñas isletas similares a las de Granada, pero sin la actividad turística o infraestructura de estas últimas. Las islas más grandes están habitadas por familias de pescadores y agricultores, pero la poca actividad ha garantizado el resguardo de mucho del ambiente natural. Es posible visitar estas islas recurriendo a los servicios de los pescadores locales.

Al sur del archipiélago, sobre la costa en tierra firme, está el muelle de La Horqueta, desde donde se puede navegar a las islas. Aquí, y en las islas exteriores del conjunto, se obtiene una impresionante vista de los conos volcánicos de Ometepe. Los atardeceres aquí son de una belleza espectacular.

A Acoyapa se llega siguiendo la carretera a El Rama desde Juigalpa. Luego de esa última ciudad, a unos 27 kilómetros y medio (unos 25 minutos), se llega a un empalme bien rotulado, desde donde se toma a la derecha. Luego de unos 4 kilómetros y medio, sobre una carretera asfaltada pero no en excelente estado, se llega a Acoyapa. Hasta aquí llega el asfalto, pero la carretera continúa sin pavimento hasta Río San Juan.

A El Nancital se llega a través de una pista de tierra para la que, sobre todo en invierno, se hace necesario un vehículo alto de doble tracción. Desde Acoyapa, se continúa esa carretera a Río San Juan por unos 11 kilómetros y medio, hasta donde se observa un desvío a la derecha. Hay que poner atención, pues no hay rotulación; un indicador puede ser una caseta del ejército ubicada justo frente al inicio de esa carretera secundaria, la cual se sigue por unos 23 kilómetros hasta La Horqueta.

Santo Tomás y San Pedro de Lóvago: comercio, producción y atractivos escondidos

Hacia el sureste de Juigalpa se encuentran dos municipios de fuerte producción ganadera, vecinos y similares en tradiciones, pero distintos en la dinámica cotidiana: Santo Tomás y San Pedro de Lóvago.

La pequeña ciudad de Santo Tomás, ubicada sobre la carretera a El Rama, es la más activa del departamento después de Juigalpa. Por su ubicación, es un importante centro de comercio y una estación de paso para quienes viajan hacia la región del Caribe Sur. Tiene varios hoteles confortables, restaurantes y bares. Además, existen aquí varias interesantes procesadoras de lácteos que, con un correspondiente permiso, pueden ser visitadas.

Hacia el noroeste de Santo Tomás se encuentra el vecino San Pedro de Lóvago, un pequeño y muy tranquilo poblado rodeado por productivas haciendas ganaderas. El pueblo aún no tiene oferta hotelera, sin embargo, en el área municipal se han identificado varios interesantes atractivos turísticos aún poco frecuentados y casi desconocidos.

Hacia el norte del pueblo, siguiendo la carretera de tierra a Bulum, la cual corre a través de haciendas, pastizales y montañas, se encuentran varios de estos atractivos. Uno de ellos es Piedra Pintada, un sitio en el que hay algunas rocas basálticas con petroglifos indígenas. Más al norte, en las inmediaciones de la finca Zanzíbar, se encuentran tres puntos de interés: una poco alta pero bastante ancha caída de agua ubicada a orillas de la carretera; la cascada de Las Lajitas, de unos cuatro metros de alto, que cae sobre una poza amplia, muy frecuentada en Semana Santa por los lugareños; y por último las cuevas, una interesantísima y misteriosa red de cuevas interconectadas que se extiende bajo una montaña. Las cuevas son del alto de una persona, aunque en algunos trechos, como en la entrada, la altura es de apenas un metro, aproximadamente.

A Santo Tomás se llega por la carretera a El Rama (está a 40 kilómetros de Juigalpa). Para ir a San Pedro de Lóvago se entra a Santo Tomás y se sigue la carretera contigua al cementerio. Esta es una carretera de tierra en buen estado, la cual se sigue por poco más de 11 kilómetros. En este trayecto se encuentran dos intersecciones: la primera está luego de ocho kilómetros desde Santo Tomás, y en ésta se gira a la derecha (la calle a la izquierda lleva al municipio de La Libertad); la segunda está luego de otros dos kilómetros, y ésta se toma a la izquierda (San Pedro de Lóvago está a un kilómetro de allí).

Villa Sandino y El Coral: actividad rural y vestigios indígenas

En el extremo oriental de Chontales están los municipios de Villa Sandino y El Coral, también de amplia producción ganadera y láctea. Aunque insuficientemente explorados en materia turística, la zona cuenta con interesantes sitios arqueológicos, poco estudiados pero muy interesante.

Villa Sandino, antes llamado Villa Somoza, es el último municipio chontaleño que atraviesa la carretera a El Rama antes de internarse en la Región Autónoma del Atlántico Sur. El pueblo del mismo nombre es muy calmo, pero cuenta con buenas opciones para hospedarse y comer. A unos ocho kilómetros de éste se encuentra el sitio de Piedras Pintadas (en una propiedad privada), en la comunidad de La Angostura, en donde hay una enorme cantidad de petroglifos con diferentes diseños.

En este mismo municipio, antes de llegar a la comarca La Gateada, hay otra hacienda en la que se encuentran los restos poco estudiados de pequeñas pirámides precolombinas, las cuales son, sin embargo, de difícil acceso.

Hacia el Este se llega a El Coral, un pequeño pueblo en un municipio enteramente rural con casi ninguna infraestructura turística y, a parte de la actividad ganadera, sin ningún gran atractivo descubierto hasta el momento.

La Libertad y Santo Domingo: pueblos mineros

Los municipios de La Libertad y Santo Domingo constituyen la región minera chontaleña. Los pueblos principales del mismo nombre surgieron gracias a la extracción de oro que se desarrolló a mediados del siglo XIX en la zona. Aunque en un principio hubo una fuerte producción, hoy en día ésta es mínima. Un atractivo de estos sitios es observar a los güiriseros, habitantes locales que se dedican a la extracción artesanal de oro en las corrientes de los ríos de la zona.

La Libertad se encuentra al norte de San Pedro de Lóvago. Es un poblado pequeño rodeado por montañas en las que extraen el oro una empresa extranjera y una cooperativa local. Estos yacimientos pueden ser visitados (sobre todo el de la cooperativa), aunque se necesita un permiso de visita. En la casa de cultura de este poblado se puede apreciar piezas arqueológicas encontradas en la zona. Un dato curioso es que en La Libertad nacieron dos personajes de la política nacional actual bastante reconocidos: Daniel Ortega Saavedra (actual presidente) y el cardenal Miguel Obando y Bravo.

Hacia el norte se encuentra el poblado de Santo Domingo, en donde también hay yacimientos aún explotados por cooperativas. Quizá el mayor atractivo del municipio sea el monolito de Piedra Blanca, que tiene 330 metros de altura desde el suelo y que puede ser escalado. También hay vestigios indígenas y esculturas regados por la región.

Para llegar a ambos poblados, se puede tomar las carreteras de tierras que llegan a La Libertad desde Juigalpa y desde San Pedro de Lóvago. Hacia el norte de La Libertad se continúa otra carretera que llega a Santo Domingo. El estado de estas carreteras, sobre todo en el invierno, hace necesario un vehículo todo terreno.

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