Río San Juan
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Región con vestigios históricos y una abundante e interesante flora y fauna, y un hermoso río.
Población: aprox. 96,000 habitantes
Ubicación: Centro Sur y esquina Suroeste de Nicaragua, con bordes con Costa Rica y el Mar Caribe
Atracciones: sitios históricos, bosque lluvioso, exploración de ríos, deportes acuáticos, comunidades indígenas
La exuberante naturaleza virgen e importantes episodios de la historia se mezclan en la región del Río San Juan de Nicaragua y lo hacen un destino realmente atractivo.
Actualmente, grandes zonas de este río que conecta el gran Lago de Nicaragua (o Cocibolca) con el Mar Caribe, son Refugios de Vida Silvestre en los que se puede apreciar con facilidad multitudes de especies de la flora y fauna tropical.
Anteriormente, esta zona fue muy ambicionada por poderosos países, fue atacada y transitada por piratas y defendida por héroes.
San Carlos: la puerta del San Juan
La principal ciudad de la zona y cabecera departamental es San Carlos, enclavada en el punto exacto del nacimiento del río desde el Lago de Nicaragua. La ciudad (cuyo origen data de 1527) es pequeña y rústica, pero cuenta con los medios necesarios para atender a los visitantes: hoteles, hospedajes, buenos restaurantes, comiderías, cibercafés. Los lugareños son gente amable y simpática. En San Carlos y todos los municipios adyacentes se puede disfrutar de los mejores pescados extraídos del lago o del río. El lugar es un paraíso para pescadores, y por ello muchos de sus pobladores se dedican a esta actividad. Además, la pesca deportiva en el río San Juan y sus afluentes atrae a apasionados de todo el mundo.
San Carlos es la principal puerta de entrada y salida para visitantes de la zona. Cuenta con un pequeño aeródromo que la conecta directamente con el aeropuerto internacional de Managua; un puerto municipal y múltiples muelles a los que llegan y salen barcos o lanchas hacia Granada y Ometepe, y pangas que viajan a los diferentes destinos de la región; también hay una terminal de buses con ruta a Managua o diferentes pueblos y ciudades del departamento.
Esta ciudad, sin embargo, no es solo un sitio de transito; también ofrece varias actividades interesantes: cuenta con un pequeño y tranquilo malecón en las costas del gran lago, que en el mes de Septiembre, durante las fiestas patrias del 14 y 15, se torna muy activo debido a la celebración de un torneo internacional de pesca deportiva; más hacia el norte, hay un mirador desde el que se observa el gran lago, el nacimiento del río, algunas islas de Solentiname y atardeceres espectaculares; en el centro de la pequeña ciudad está el Centro Cultural ‘José Coronel Urtecho’, en el que paneles interiores explican un poco de la naturaleza e historia de la región, y tres miradores ofrecen formidables vistas del entorno de San Carlos. Además, puede visitar el mercado municipal, donde encontrará una amplia variedad de frutas tropicales.
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Solentiname: archipiélago de naturaleza y arte
Hacia el Oeste, dentro del lago, se encuentra el archipiélago de Solentiname (en náhuatl Celentinametl: “lugar de descanso”), conformado por 36 islas de diversos tamaños. Este sitio es habitado por abundante naturaleza silvestre y por una comunidad laboriosa de pescadores y agricultores, que desde finales de la década de los 1960 se hizo famosa por otras actividad más artísticas y creativas: la pintura primitivista y la creación de artesanías, introducidas e impulsadas por el poeta y sacerdote nicaragüense Ernesto Cardenal, quien había llegado al lugar para transmitir su fé.
En orden decreciente, las islas de Mancarrón, La Venada y San Fernando son las más grandes y pobladas del archipiélago. Luego, el resto de islas son bastante pequeñas y la mayoría están inhabitadas. De estás, son muy interesantes la isla de ‘La Pajarera’, en la que se puede observar centenares de especies de aves locales o migratorias, y la isla de Mancarroncito, que posee una amplia reserva natural.
En la isla de Mancarrón hay un hotel amplio y un albergue pequeño. Aquí, se puede visitar la pequeña comunidad de artesanos, a quienes se les puede ver en sus casas tallando o pintando sus creativa piezas, que también están a la venta. Muy cera del caserío está una colina en la que hay piedras talladas con petroglifos indígenas Hacia el extremo nordeste de la isla se puede visitar un amplio humedal. Más hacia el centro de la isla está el peñón: es el punto más alto y ofrece una excelente vista panorámica del lago y el archipiélago, pero llegar hasta él requiere de una caminata de casi tres horas. Muy cerca del muelle principal de Mancarrón está la pequeña, rústica y muy bonita iglesia levantada por el padre Cardenal, y un pequeño museo que exhibe piezas precolombinas encontradas en el archipiélago.
La isla de San Fernando también posee un pequeño museo, y una Casa Cultural en la que se exponen y venden pinturas primitivistas de autores de esa isla y de la vecina isla de La Venada (los pintores solentinameños radican principalmente en esas dos islas), así como artesanías de pobladores locales o de la vecina Mancarrón (aunque las piezas son similares, el estilo en la pintura es diferente en ambas islas). En San Fernando hay dos hoteles cómodos y un albergue rústico.
El archipiélago de Solentiname se encuentra a pocos kilómetros de la ciudad de San Carlos. Para llegar hasta allí se puede tomar lanchas públicas que salen de San Carlos, con precios bajos pero más de dos horas de travesía, o lanchas privadas, que tienen precios más altos pero llegan al archipiélago en aproximadamente 45 minutos.
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Las reservas de Los Guatuzos y Esperanza Verde
No muy lejos del punto de nacimiento del río San Juan, se encuentran dos reservas naturales en las que se conserva y protege la flora y fauna de la región. Una es la reserva de Los Guatuzos, ubicada en la costa sur del lago, y la otra es Esperanza Verde, que se encuentra en la rivera del río San Juan.
El refugio de vida silvestre Los Guatuzos debe su nombre a la comunidad indígena que habita la zona desde hace varias generaciones. Esta reserva, ubicada a 45 kilómetros de San Carlos, se asienta en la rivera del río Papaturro, que nace del gran lago. El lugar cuenta con un centro ecológico, un albergue comunitario y muchas actividades ecológicas ofrecidas por una empresa comunitaria, apoyada por una fundación nacional. En el refugio se puede apreciar la magnifica biodiversidad silvestre, además de un mariposario, un tortugario y un caimanario. Se ofrecen senderos terrestres, acuáticos, y uno realizado a través de un extenso puente colgante.
Hacia el Este de Los Guatuzos se ubica la reserva Esperanza Verde, que se extiende entre los ríos San Juan y río Frío. El local está a apenas 2 kilómetros de San Carlos (15 minutos por el río Frío), y cuenta con senderos interpretativos, un albergue y un restaurante. En este sitio es posible observar cientos de especies de aves y especies silvestres interesantes, como la nutria o ‘perro de agua’.
Llegar a ambos sitios es posible a través de embarcaciones públicas y privadas, que se pueden tomar desde la ciudad de San Carlos.
Sábalos y el histórico El Castillo
Viajando río abajo a través del San Juan, se llega a los dos principales pueblos de la región ribereña, ubicados a una hora de distancia el uno del otro. Estos son Sábalos y El Castillo.
Desde San Carlos toma dos horas en panga llegar hasta la zona de Boca de Sábalos, sitio donde se encuentran el río San Juan y su afluente el río Sábalos. En ese mismo punto, y sobre ambas márgenes de este segundo río, se asienta el pueblo del mismo nombre. Sábalos es una pequeño población bastante rural, pero en las cercanías cuenta con sitios interesantes como reservas privadas, fincas productivas y hasta unas poco explotadas aguas termales.
En Sábalos hay algunos albergues sencillos, pero hay también tres hoteles confortables ubicados uno en la desembocadura, y los otros dos siguiendo unos cuantos minutos río abajo sobre el San Juan.
Continuando el trayecto del río se llega al histórico pueblo de El Castillo, el cual debe su nombre a la antigua fortaleza española construida ahí durante la colonia para proteger los territorios y ciudades, deteniendo el paso de piratas e invasores. La deteriorada fortaleza, que ostenta el nombre de ‘Inmaculada Concepción de María’, fue testigo de encarnizadas batallas ganadas y perdidas. Actualmente, en su interior funciona un interesante museo histórico, y una pequeña biblioteca que tiene interesantes ediciones de biología e historia; y desde su exterior se obtiene una bella vista del río y sus alrededores, además se puede apreciar la arquitectura de este antiguo edificio militar.
Alrededor de la fortaleza se extiende el pintoresco y pequeño pueblo de El Castillo. El sitio es muy tranquilo, no posee calles sino andenes, pero cuenta con varios hoteles, hospedajes, restaurantes, comiderías, un cibercafé y un mariposario. Además, desde ahí se ofrecen diversos tours a caballo, en canoa, entre otros.
Para llegar a ambos pueblos se debe tomar las pangas con dirección a El Castillo que salen diario y varias veces al día desde San Carlos. A Sábalos es también posible llegar en buses interlocal, que se toman en la terminal de buses de San Carlos.
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La Reserva Biológica Indio Maíz
La Reserva Biológica Indio Maíz es una de las áreas naturales mejores preservadas del país. Predomina el bosque húmedo tropical y las distintas especies que se pueden encontrar en este importante refugio ecológico están presentes en importantes números.
La reserva se extiende por 3,180 km2 aproximadamente, y la mayor parte está cubierta por el denso bosque tropical. Hay también varios ríos que recorren el territorio de la reserva, y que son habitados por diversos animales tropicales como las tortugas y los cocodrilos. El bosque es hogar de una impresionantes población de animales, que incluye espectaculares ave y bellos mamíferos. Uno de los más famosos habitantes del bosque es el jaguar, sin embargo, no es muy fácil localizar a estos grandes felinos.
La reserva biológica Indio Maíz comienza a unos seis kilómetros al este del histórico pueblo de El Castillo. Su territorio se extiende justo al lado del río San Juan (ribera norte), lo que hace del viaje en bote río abajo hasta el Caribe, una travesía muy ecológica. La reserva llega hasta la costa caribeña, y su territorio, ubicado siempre al norte del San Juan, llega hasta el río Maíz (de hecho, su nombre proviene de éste y otro río localizado en la reserva, llamado Indio).
La entrada a la reserva está estrictamente limitada por el Ministerio de Recursos Naturales (MARENA), pero hay dos lugares por los que se permite la entrada autorizada al bosque. Uno de estos lugares es la esquina suroeste, a seis kilómetros navegando por el Río San Juan desde el Castillo. Aquí, en los bordes de otro río afluente llamado Bartola, se puede explorar la reserva a pie a través de diversos senderos o en bote, entrando por el río Bartola. La otra opción es entrar a la reserva vía el río Indio, localizado en la parte sureste de la zona. Desde el pequeño pueblo de San Juan del Norte se tiene acceso a este río, a partir del cual se puede comenzar a explorar la reserva. Esta región es más remota y requiere más esfuerzo llegar hasta ella, pero ofrece un área impresionante de naturaleza inexplorada. Lea más acerca de cómo visitar la Reserva Biológica Indio Maíz en nuestra Guía de Actividades.
El río Bartola, mencionado anteriormente también ofrece otra área natural que puede ser visitada. Mientras que la reserva Indio Maíz inicia su extensión al este del río, una reserva privada, Refugio Bartola, está ubicada al oeste del Bartola. La flora y fauna espectacular es similar y la zona ha sido frecuentemente utilizada por científicos para hacer investigaciones acerca del bosque húmedo tropical y su biodiversidad.
San Juan del Norte y Greytown
Considerando su tamaño actual, resulta muy impresionante el valor histórico que tiene el área de San Juan del Norte y sus alrededores. No hace mucho, cuando los conquistadores españoles establecieron su colonia en Nicaragua, fundaron un pequeño pueblo cerca de la desembocadura del río San Juan. Los españoles lo llamaron San Juan del Norte, nombre otorgado debido a su ubicación en el ‘Mar del Norte’, que es a como llamaron al mar Caribe en frente de la costa nicaragüense (obviamente sus mapas tenían unos cuantos errores con respecto a la dirección de los vientos), y debido a su ubicación tuvo una importante acividad comercial debido al tráfico de mercaderías entre las ciudades coloniales en el país y otras ubicadas en diversos territorios del extenso mar Caribe y España.
En el siglo diecinueve, el pueblo de San Juan del Norte fue atacado por los
británicos, quienes unieron fuerzas con los indios Misquitos que vivían
en la zona. Los británicos tomaron control de la ciudad que luego llamaron
Greytown, en honor al entonces gobernador de Jamaica, sir Charles Grey. A mediados
del siglo diecinueve, Greytown se convirtió en una ciudad rica debido
a la actividad portuaria y de transito que tuvo lugar durante la fiebre de
oro en California. Durante estos años, en la prospera ciudad se instalaron
consulados británicos y edificios comerciales como bancos y casinos.
Grandes casas de maderas al estilo inglés fueron alineadas a lo largo
de calles y fue aquí cuando la idea de un canal interoceánico
se tornó más tangible. Ricos empresarios, como el estadounidense
Cornelius Vanderbilt, invirtieron en la creación de un canal que uniría
al Atlántico con el Pacífico de una manera más rápida.
Usando el caudal del río San Juan y el lago de Nicaragua, la creación
de este canal hubiese sido más fácil en esta zona que en otros
sitios del continente.
A pesar de que el río San Juan hubiese sido utilizado como medio de
transporte natural, el estero de éste presentaba ciertos riesgos como
cambios en los bancos de arena e inundaciones. Debido a eso se decidió que
la construcción del canal se realizaría al norte de la desembocadura,
empezando en la bahía de San Juan del Norte, conectándose al
río San Juan después del estero.
En el siglo diecinueve se construyeron enormes dragas para realizar la construcción de la primera parte del canal. De hecho, el trabajo de construcción realmente empezó, sin embargo, cesó después de haber dragado tan sólo quinientos metros. Las dragas comenzaron a hundirse lentamente en la bahía, pero una sola draga peraneció en pié y actualmente es visible en la bahía. Un canal interoceánico no fue terminado sino hasta en 1914, cuando se concluyó la construcción del Canal de Panamá.
La importancia estratégica de Greytown disminuyó a medida que el tiempo pasaba y la ciudad poco a poco se deterioró, pero su destrucción final aconteció cuando la ciudad sirvió como escenario para fuertes enfrentamientos bélicos entre los Contras y los Sandinistas en la década de 1980. No quedó nada, más que antiguos cementerios y unas pocas construcciones. Cuando los habitantes regresaron en los años 90, decidieron no reconstruir la ciudad en su ubicación original. No querían recordar el episodio sangriento de la guerra, entonces construyeron el nuevo pueblo a unos cuantos kilómetros al norte de las ruinas del viejo San Juan del Norte o Greytown.
Comenzando con unas cuantas familias, este poblado creció hasta llegar
a poco más de 900 habitantes que viven actualmente en este rincón
remoto de Nicaragua. El pueblo retomó su primer nombre original: San
Juan del Norte. La población actual consiste de una mezcla de gente,
entre la que se cuentan mestizos de la costa del Pacífico, mestizos
y criollos del Atlántico y hasta indios Rama, quienes fueron forzados
a dejar sus poblados tradicionales en los bosques por las nuevas leyes.
La mayor parte de la gente en San Juan del Norte viven de la pesca. El pueblo
no está muy desarrollado, sólo hay unas pocas conexiones telefónicas
y la electricidad y agua potable no están disponibles durante todo el
día. No hay automóviles, pero dentro del tranuilo y pequeño
pueblo se puede andar por las aceras de cemento. Hay planes de construir un
pequeño aeropuerto en San Juan del Norte, lo que mejoraría grandemente
el acceso. Actualmente hay una diminuta pista de aterrizaje privada que no
es utilizada por las líneas comerciales.
A pesar de su ubicación remota y su falta de desarrollo, San Juan del
Norte sí ofrece distintas actividades y travesías que pueden
iniciarse desde él. Visitar los sitios históricos es una de las
actividades más interesantes. La única draga que quedó de
la construcción del canal se puede ver desde la bahía, así como
el estrecho del canal que pudo haber sido el comienzo de una ruta inter-oceánica.
Estos dos recuerdos del pasado se pueden ver en el camino a las ruinas de Greytown,
a sólo diez minutos en bote desde San Juan del Norte. Lo que queda de
la ciudad son solamente cuatro cementerios con tumbas de británicos,
españoles, estadounidense y personas de diversas nacionalidades, inclusive
un cónsul del imperio alemán del finales del siglo XIX.
Un paseo en bote de cinco minutos en dirección opuesta lleva a otro
atractivo: la laguna Azul. Las tibias aguas pueden no ser tan azules, pero
esta pequeña laguna rodeada de palmeras, árboles y otro tipo
de vegetación, es un buen lugar para nadar y relajarse.
Otro atractivo natural se puede encontrar más cerca del pueblo. Justo detrás de San Juan del Norte comienza una bella y pequeña reserva, conectada a la gran Indio Maíz. Pequeños senderos llevan al espesor del bosque, donde se pueden apreciar aves, ranas, culebras y hasta mamíferos como los venados. Se puede llegar a pie hasta esta área saliendo desde el pueblo.
Aún más esplendor natural puede ser encontrado un poco más
lejos. San Juan del Norte tiene acceso al río Indio, que lleva directo
al interior de la reserva Indio Maíz. Más acerca de una visita
a esta bella área se puede encontrar en la Guía de Actividades.
Varias lagunas dentro de esta zona son hogar de una especie animal muy especial:
los manatíes. Estos frágiles e interesantes mamíferos
acuáticos viven en las lagunas y ríos que están generalmente
rodeados por el bosque virgen. Desde un bote se puede observar a los manatíes
cuando entran a las lagunas o le río, y luego se puede esperar a que
ellos regresen a la superficie. Sin embargo, no hay muchas garantías
de un avistamiento, pero con un poco de esfuerzo y suerte estos animales
pueden ser vistos durante un paseo en panga.
Finalmente, los diversos ríos, quebradas y el mar Caribe ofrecen posibilidades de practicar la pesca deportiva.
Enlaces directos: hoteles en San Juan del Norte | restaurantes en San Juan del Norte | actividades en San Juan del Norte
Trazos de su historia
El río San Juan, o “el desaguadero”, a como fue llamado en primera instancia, fue descubierto por los conquistadores españoles en 1525. Los españoles estaban concientes de la importancia de controlar el paso entre el lago y el Océano, por lo que dos años después fundaron San Carlos y se continuó la búsqueda de la salida del río en el Caribe.
Pasaron 14 años de intentos expedicionarios, hasta que al fin, en 1539, fue descubierta la desembocadura del río en el Océano.
El río resultó ser una magnífica conexión para la Provincia de Nicaragua con el resto del territorio español. A través de él, Granada y otras colonias comerciaban con ciudades como La Habana, Cartagena de Indias y Portobelo. Esto fue conocido por los piratas que asolaban el caribe, y pronto hicieron incursiones a través del San Juan.
Por el río entraron piratas, bucaneros y filibusteros como Henry Morgan, John Davis, John Morris, Harrison, François l´Ollonais, entre otros. Aunque a veces eran rechazados, la mayoría del tiempo tomaban el fuerte de San Carlos, y luego atacaban la ciudad de Granada y a veces León, de donde se llevaban tesoros, mercadería y ciudadanos prisioneros.
Para defender el paso por el río, comenzaron a construirse fortificaciones en sus márgenes. En una época hubo hasta 12 fortificaciones a lo largo del San Juan. La más grande de ellas y primera en construirse (1675) fue El Castillo de la Inmaculada Concepción.
Esta fortaleza sobrevivió a encarnizadas batallas, en contra de piratas, miskitos (era un reino Indígena asentado en el caribe y apoyado por Inglaterra), filibusteros norteamericanos y sobre todo a tropas británicas.
Durante los años bélicos entre España e Inglaterra, una sustantiva fuerza de ingleses y miskitos intentaron tomarse el río. En la El Castillo, el jefe de la guarnición había muerto antes del ataque, y fue su hija, la heroína Rafaela Herrera, quien dirigió la defensa ante una fuerza superior de invasores, quienes no pudieron tomar la fortaleza.
Años más tarde, el celebre marino militar inglés Horacio Nelson fue, en su juventud, uno de los comandantes que dirigió una ofensiva en contra de los territorios españoles, durante la cual tomaron San Juan del Norte y luego, tras una fuerte batalla que duró 18 días, tomaron El Castillo. La invasión inglesa no pudo continuar, y pronto abandonaron el río debido a enfermedades y faltas de suministros.
Después de haber presenciado este y muchos otros eventos históricos, la gente comenzó a perder interés en el río San Juan después de la construcción del Canal de Panamá y abandonaron la zona, la que la convirtió en una con poca actividad. Este tuvo una buena consecuencia para el medio ambiente porque permitió que la naturaleza tomara el control y hasta ahora es una impresionante vida silvestre y una espectacular flora las que dominan este gran y bello río.
Cómo llegar
Al Río San Juan puede llegar por vía terrestre, aerea o lacustre.
Para llegar a San Carlos por tierra, diríjase al Departamento de Chontales; debe llegar a la ciudad de Acoyapa y de ahí dirigirse a San Carlos. La carretera está en buen estado hasta Acoyapa; luego la carretera está deteriorada o sin pavimentar, por lo que se recomienda un vehículo doble tracción en invierno. Puede estimar el viaje en unas 9 horas desde Managua.
Por bus, desde Managua, tome los interlocales en la terminal del Mercado Mayoreo con destino a San Carlos. Son aproximadamente 10 horas de viaje.
Por aire, consulte en el aeropuerto o en las oficinas de la compañía los vuelos de "La Costeña", la cual hace vuelos directos a San Carlos. El viaje dura 45 minutos aproximadamente.
Por agua, debe abordar un barco con destino a San Carlos en el Muelle de la ciudad de Granada. Son 12 horas de navegación con escalas en Ometepe, Morrito y San Miguelito.
En el puerto de San Carlos encontrará botes con dirección a los diferentes destinos expuestos.

